Y efectivamente, en el Palacio de Congresos de Mérida se reunieron más de mil insatisfechos, hombres y mujeres de Extremadura con el inconformismo dibujado en sus ojos inquietos, en sus miradas de búsqueda, en su deseo por saber qué piensan y cómo son quienes liderarán a partir de este otoño el porvenir.
«¿Conoces al nuevo director del HOY. Me lo presentas... Dónde está Fernández Vara, con quién, qué se comenta a su alrededor... Cómo se respira por Mérida con el nuevo alcalde...?» Preguntas escuchadas al pasear, entre copas y canapés, con el puente Lusitania, la ciudad iluminada y el río impasible componiendo un fondo nuevo, inusual... Tan nuevo como los líderes que presidían el acto.
Porque la fiesta de los Extremeños de HOY lleva celebrándose 19 años, pero era la primera edición que sancionaba tres cambios de liderazgo a la vez: en la presidencia de la Junta de Extremadura, en la alcaldía de la ciudad anfitriona y en la dirección del periódico.
El temido chaparrón. Estaba previsto que el acto se celebrara en la Alcazaba. El lugar hubiera reunido las características que la inspiración perezosa exige para recurrir a lo del marco incomparable. Pero mientras la espalda reumática de mi tía Pilar no barruntaba señales de lluvia, en Internet calculaban un 65% de posibilidades de que cayera un chaparrón. Como es natural, acertó la espalda de mi tía Pilar, pero por si Internet, el evento se trasladó al flamante auditorio emeritense y el cambio no vino nada mal.
El espectáculo pedía un escenario, un patio de butacas, una tranquilidad para que calara un mensaje que hubiera resultado más difícil de asimilar al aire libre. En estas ceremonias, uno tiene la tentación hispánica de quedarse fuera, como cuando se acude a bodas, bautizos y comuniones y hay más corrillos en el atrio que en el templo. Si alguien sucumbió a la tentación, se perdió un espectáculo muy entretenido que tuvo momentos para la risa, la ternura, la sonrisa y la reflexión.
Con gracia, dinamismo y desparpajo, presentó el show el monologuista Dani de la Cámara. A medida que la noche avanzaba, el cómico se creció, fue cautivando al público y acabó metiéndoselo en el bolsillo de la risa escenificando situaciones, imitando a famosos y culminando su actuación con una divertida parodia de José María Aznar que hizo reír con elegante ‘fair play’ tanto a Monago como a Floriano.
Hubo otros momentos de intensidad teatral, como cuando Cándido Méndez citó a Woody Allen para razonar que no se merecía el premio, pero que lo aceptaba al igual que aceptaba su colesterol alto, que tampoco se merecía, o la crítica de Jesús Garzón a la refinería, a los biocombustibles y a los aerogeneradores, que dejó un poso de pluralidad trufado de silencios y ovaciones sobre el patio de butacas.
En uno de los artículos recogidos en su libro «La verdad de Agamenón», el escritor extremeño Javier Cercas expone esa duda existencial y universal entre la limitación del deseo para así vivir feliz y tranquilo y la reafirmación de la voluntad de aspirar, de anhelar, de desear, que puede llevar a la insatisfacción, pero también te permite crecer. A lo largo de la gala, la insatisfacción que estimula fue una constante en los mensajes: desde el presidente del Baloncesto Dato Badajoz, que resumió el sorprendente ascenso de este equipo de baloncesto femenino a la División de Honor con una frase: «El hambre (o sea, la insatisfacción) agudiza el ingenio»; hasta el discurso de Fernández Vara, El Gran Insatisfecho, que habló de que en Extremadura necesitamos inconformismo, reforzar nuestra autoestima y querernos más.
Así iban sucediéndose las intervenciones de los premiados, las graciosas ocurrencias del presentador, las actuaciones musicales... Mil insatisfechos encontraban líderes del periodismo, de la política, del sindicalismo, el deporte, la ecología, la música o la ilusión... Y mientras en el salón del Palacio de Congresos resonaba el mensaje de Fernández Vara lanzado a la diana de la autoestima: «Si no nos queremos nosotros, nadie nos va a querer», en el escenario se escenificaba una frase feliz de Ernesto Sábato: «El niño que fuimos nos persigue toda la vida».
La infancia y el HOY. El espectáculo de entrega de premios se basaba en un contraste singular: por un lado, una fiesta infantil de fin de curso, por otro, el reconocimiento a personas maduras. Se alternaban los discursos de los líderes sólidos con un ballet infantil encantador, con un coro de niños refrescante, con jóvencísimas intérpretes, con músicos adolescentes... La infancia como patria, el HOY como referente y los oradores recuperando ambos símbolos.
Julián Quirós, director de HOY, rememoraba el incendio de una fábrica en Guareña, su pueblo, cuando él tenía 11 años y el HOY lo contó. El músico Gecko Turner evocaba emocionado su niñez visitando con su padre los talleres de HOY e iniciándose con su lectura en la adicción a la prensa diaria. Ángel Calle, alcalde de Mérida, recreaba a Rafael ‘el de los periódicos’ por las calles de Villafranca, su pueblo, voceando el HOY, cuyas páginas lo transportaban a otro mundo.
Hasta Cándido Méndez se puso nostálgico y recordó el Badajoz de sus años infantiles, el del barrio de San Roque. A cada postal infantil en color sepia, le sucedía una imagen real en cuatricomía de niños titubeando sobre el escenario, sonriendo, cantando naturales, danzando inverosímiles mientras un pasmo de ilusiones envolvía las butacas.
En el Ambigú.
Al acabar la ceremonia espectáculo o el show ceremonioso, mil insatisfechos salieron a lo que en los viejos cines se llamaba el ambigú con gesto complacido, como si hubieran encontrado lo que buscaban: hay liderazgos, hay ideas y hay taumaturgia capaz de resumir sobre un escenario, en un par de horas, las preocupaciones, las esperanzas y las ideas fuerza para encarar un tiempo nuevo aportadas tanto por Julián Quirós: honestidad y compromiso, como por Fernández Vara: inconformismo y autoestima.
Después, la fiesta, la copa, el canapé, el río, abajo, Mérida, al fondo, y mil insatisfechos comprometiéndose con sus nuevos líderes: «¿Me presentas al presidente, me presentas al alcalde, me presentas al director...?